Dicen que no hay que
entenderlas, mejor hay que quererlas y comprenderlas. Ahora, a las mujeres
también hay que creerles y reconocerles lo divino.
La capital de Baja
California Sur ya no debería llamarse “La Paz”, ahora deberían nombrarla “Paola
Espinosa”. Es una leyenda del deporte mexicano, ha marcado una época y ha dado
más satisfacciones que cualquier otro a través de sus logros, es la atleta
mexicana más constante de todos los tiempos. Si China no existiera, ella sería
la Reina Mundial.
15 años de edad y ya triunfó
en unos Juegos Olímpicos, impresionante, claro, pero Paola Espinosa se lleva un
mundo de crédito. Alejandra Orozco nos vuelve a confirmar que el talento no
está peleado con la edad, el talento no tiene límite. Si los clavados fuera un
deporte popular, ya habríamos acabado con Alejandra y con quienes decidieron
que sería la compañera de Paola, solo por la edad. En el futbol reventamos a
críticas las capacidades de los niños que debutan a los 18 años.
¡El entrenador de Tiro con
Arco es extranjero! Si esto fuera la Selección Nacional de Futbol ya lo hubiéramos
corrido del País. Debemos darle un reconocimiento a la persona que trajo a Lee
Wong, el coreano nos puso en el mapa y nos demostró que el arco y la flecha no
solo se usan en los cuentos de Robin Hood.
Aplausos para Aida Román y Mariana
Avitia, despedazaron todos los pronósticos para regalarnos una nueva historia
con letras de Plata y Bronce. No es que critique a Aida, pero esa plata debió
haber sido Oro y lo dejó escapar como solo los mexicanos lo sabemos hacer en
momentos importantes.
Mujeres que son dueñas del
deporte no popular, mujeres de resultados, mujeres de constancia, mujeres con
juventud, mujeres que demuestran que sí tienen ese par de cosas que presumimos
y rara vez usamos los hombres: Valor y Ganas de Triunfar.
PD: Quizá sólo me cuelgue la
medalla de Paola Espinosa por ser mi paisana, de mi Estado. Pero por más
mexicano que sea, siento que no tengo el derecho de colgarme de las medallas de
Alejandra, Aida y Mariana porque ni siquiera sabía que existían.

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